Tu lugar ya cuenta una historia.
Tu Instagram todavía no.
Dirección de contenido e Instagram
Has invertido años en que el lugar sea lo que es. Te ayudamos a que se vea igual de bien fuera: con un relato claro, un criterio visual propio y fotos pensadas para durar, no para rellenar el calendario.
Publicas cuando te da tiempo, que suele ser a las once de la noche y con el móvil.
Probaste con alguien de fuera y el resultado no sonaba a vosotros.
Tienes cientos de fotos del lugar y ninguna termina de servir.
Pasó la cosecha, o la floración, o el primer invierno, y no quedó ni una foto a la altura.
No es falta de belleza.
Es que nadie ha decidido todavía cómo debe contarse tu lugar.
El problema casi nunca es cuánto publicas…
Un Instagram que no funciona rara vez es uno con pocas publicaciones. Suele no tener decisiones detrás: qué se fotografía y qué no, con qué luz, con qué palabras, qué historia sostiene cada imagen.
Publicar más sin ese criterio solo multiplica el ruido. Por eso empezamos por debajo de la superficie: primero se ordena la base, después se diseña lo que se ve.
Proyectos con bases sólidas.
Qué incluye:
Cómo trabajamos tu Instagram, paso a paso
Nada se publica sin que antes hayamos entendido el lugar. Esto es lo que pasa entre la primera conversación y la primera foto.
Reconocimiento. Visitamos el proyecto o hablamos contigo y con el equipo y revisamos la cuenta actual. Qué funciona, qué no y por qué.
Trazado. Definimos el relato, los pilares y el criterio visual. Lo concretamos en un moodboard que revisamos juntos.
Construcción. Preparamos el guion de cada sesión, hacemos las fotos y seleccionamos con criterio. Las primeras publicaciones se revisan contigo.
Entrega y acompañamiento. Te dejamos el criterio por escrito y un calendario por temporadas, para que la cuenta no dependa de una sola persona.
Encaja si…
Llevas tú las redes y sientes que no le haces justicia al lugar.
Has tomado el relevo de un proyecto familiar y el producto ya está muy por encima de su imagen.
Acabas de abrir, o estás a punto, y no quieres volver a pagar por contenido que podría ser de cualquier sitio.
No encaja si…
Buscas a alguien que publique a diario al menor precio.
Mides el éxito solo en seguidores.
Quieres seguir cada tendencia, aunque no tenga nada que ver con tu lugar.
Preguntas frecuentes
Cuéntanos qué está pasando con tu cuenta y te decimos por dónde empezaríamos.
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Un community manager publica. Nosotros decidimos qué se cuenta y cómo se ve antes de publicar nada. Puedes tener las dos cosas, pero sin ese criterio previo, publicar más solo multiplica el ruido.
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Más al principio, porque nadie conoce el lugar como tú: una visita y un par de conversaciones para entender el proyecto. A partir de ahí, tu papel es revisar y aprobar, no producir.
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Contratamos a un fotógrafo profesional para cada sesión y coordinamos todo lo necesario: el guion, los horarios, los rincones del lugar y la selección final. Tú no tienes que buscar a nadie ni dirigir la sesión.
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Solo si quieres. Algunos proyectos se cuentan mejor a través de las personas que los hacen; otros, a través del lugar. Si prefieres quedarte fuera de cámara, el relato se construye igual.
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Para eso está el moodboard: acordamos el tono con referencias concretas antes de hacer una sola foto. Ajustamos en esa fase, cuando cambiar algo todavía no cuesta nada.
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Sí, y no hace falta cambiarlo. Definimos el relato, el criterio visual y el calendario y se lo dejamos por escrito, para que siga publicando con una dirección clara.
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Lo primero que se nota es la coherencia: la cuenta empieza a parecerse a tu lugar desde las primeras publicaciones. Las reservas y las ventas directas dependen de muchos factores, así que no prometemos cifras.
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No. Se trata de ajustar el relato, no de sumar seguidores: que tu perfil deje de ser un escaparate sin coherencia y se convierta en una acogedora invitación a conocerte. Pocas personas que entienden tu lugar y quieren vivirlo valen más que muchas que pasan de largo.
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No. Si la identidad visual o los textos también necesitan trabajo, lo vemos en el reconocimiento y te decimos qué conviene ordenar primero.
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Sí. Cambia lo que se cuenta, no el método. En un producto, el relato gira en torno al proceso y la cosecha; en un alojamiento, en torno a la estancia.
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Sí. El reconocimiento puede hacerse por videollamada o con una visita al lugar. Si hace falta desplazarse, los costes de viaje se acuerdan contigo antes, sin sorpresas.